martes, octubre 10, 2006

Les choses de la fée

Hoy día me suspendieron de clases por andar en mi fase de "hada". En la mañana, antes de irme al colegio, me entraron unas ganas tremendas de ponerme delineador de ojos y como no encontré el mío me puse el de mi mamá, que por suerte había quedado encima del mueble del baño; la verdad es que no me gusta su maquillaje, ocupa mayoritariamente "Oriflame"; con esa marca no me llevo, lo mío es "Maybelline", pero dadas las circunstancias, no me quedó otra opción. Yo creo que lo que me delató fue el rimel, lo admito, eso fue una exageración de la que no me pude resistir, sin embargo, nunca me imaginé que iba a ser el autor de tal escándalo.

En la agenda del colegio se estipula claramente que las mujeres deben ir al colegio con su pelo debidamente ordenado (uso del collet, de la traba o del cintillo de color azul, gris o blanco), también dice que los varones "se preocuparán de lucir un corte de cabello 'regular' y no les está permitido el uso de aretes y/o aros". En ambos casos el uso de piercings o tinturas está estrictamente prohibido. Técnicamente yo no rompí ninguna regla, pues en ninguna parte dice que a los hombres se les está prohibido el uso de maquillaje, lamentablmente (para mi), existe un artículo al final del libreto de reglas escolares que reza así: Toda situación no contemplada en los artículos precedentes será decidida por el director de cada sección y/o el consejo de profesores. Esto quiere decir que mi sanción por romper la más sagrada de las reglas inexistentes de mi colegio dependía directamente de mi habilidad social de "caer bien" al director de sección, he allí el porqué de mi suspensión.

Cuando llegué al colegio me gané una mirada desaprobatoria de mi profesor tutor que estaba discutiendo con el inspector algo sobre las informaciones de la formación matutina, pero no me dijo nada, me miró con el entrecejo fruncido y volvió a concentrarse en el discursillo de la mañana. Después de la dichosa formación y de aplaudir a los cabeza de músculo que habían vuelto de unas competencias con medallitas de oro, pasamos a nuestros respectivos salones de clases, el profe estaba enfermo así que nos había dejado unas guías con la psicopedagoga del colegio. Ella se encargó de que las hiciéramos rápido y bien ¡Les juro que lo único que le faltaba a esa mujer era un látigo! Bromas aparte, la guía no estaba tan complicada y como la terminé antes que el resto arranqué una hoja de la parte de atrás de mi cuaderno y empecé a garabatear porquerías a mis anchas, entre todos esos garabatos habían dibujitos de la Miss Claudia aporreando a sus alumnos para que trabajaran. Terminada la hora pasamos a dejar los trabajos al escritorio y salimos, como de costumbre yo era de los últimos, pero antes de que cruzara el umbral la voz áspera de la miss me detuvo, di media vuelta y con horror comprendí lo que pasaba, como la guía la había hecho con lápiz grafito, algunos de mis dibujos se "calcaron" en la misma guía. Me devolví y agarré mi trabajo y con la goma que la miss ya me ofrecía empecé a borrar, por suerte no se notaba lo que había dibujado, pero el desastre que había quedado en la hoja era de lo más humillante, sin mencionar que un trabajo no se puede entregar así y ahí me pilló de lleno la mala suerte. Estaba sentado en el escritorio del profesor cuando la miss se me acerca y abre la boca con una clara expresión de espanto.

"¿Tienes rimel en las pestañas?"

Me congelé una fracción de segundo en mi silla y luego como si nada respondí: "Sí, es Max Factor, pero se apelotona un poco ¿no cree?"

La psicopedagoga no pronunció otra palabra al respecto hasta que había terminado de pasar en limpio mi trabajo, se me había ido la mitad del recreo en ello, pero valía la pena a que me bajaran la nota por un error tan estúpido como el desorden.

"Vaya al baño a sacarse el maquillaje"
"¿Por qué?"
"Porque va contra el reglamento del colegio"
"¿Y dónde dice que no puedo usar maquillaje?"
"Sr. Avergne, es eso o la inspectoría"

Sin decir nada más me fui, obviamente no me fui al baño, pero a la inspectoría tampoco, total, la miss nunca tendría que saber que no hice lo uno ni lo otro.

Justo cuando tocó el timbre para entrar a clases pasa Javier por mi lado y me dice que me buscan en inspectoría, venía con la agenda bajo el brazo así que probablemente él ya había estado allí, eso me dio confianza en que no se trataba de mi maquillaje. Efectivamente, no era sobre mis pinturitas de cara, pero pronto se convirtiría en eso. Me pidieron el certificado por mi ausencia que me apuré en ir a buscar a mi sala y cuando iba de vuelta me crucé con la Miss Claudia que irremediablemente reparó en mi rimel, así que, escortado por ella, volví a la inspectoría y mi pesadilla comenzó.

Después de una discusión relativamente relajada sobre el uso de maquillaje y de la ausencia de una regla en contra de ello en la normativa del colegio, hubo una breve intervención por parte de la profe de matemáticas que pasaba por allí.

"Pero Antoine, no es de hombres usar maquillaje", eso me sulfuró un poco, conozco a varios hombres que les gusta ponerse delineador y no por eso ven amenazada su hombría, es más, en la TV es común que se maquille tanto a hombres como mujeres, sin mencionar que muchas veces los que más "arreglo" necesitan son los hombres (en comparación a las mujeres, que suelen tener belleza innata con o sin maquillaje).

Como me sentí levemente ofendido, me negué rotundamente a lavarme la cara y quitarme la pinta "travesti" que tan rápidamente me habían adjudicado. Para hacer el cuento corto. Llamaron a mi mamá para informarle que estaba suspendido y que debía pasar a retirarme, ella armó una pelotera porque estaba ocupada trabajando y cuando se enteró de la razón por la cual me estaban suspendiendo armó otra pelotera y pidió hablar conmigo, me gritó que en la casa íbamos a tener una conversación seria y luego colgó. Conociéndola, me va a armar rosca por haber usado su maquillaje siendo que yo ya tengo "pinturitas" propias. A final de cuentas me vine a casa sólo con la promesa de llamar a la inspectora o al inspector al llegar a casa. Lo cual, obviamente, ya hice, porque no quiero que me castiguen o me dejen condicional de nuevo, mis nervios no podrían soportar eso y es que la necesidad de portarme mal cuando menos debo hacerlo, es insoportable, la necesidad de decir "no" cuando sé que por mi bien debo decir que "sí", me maneja a tal grado que estar condicional en este colegio me obligaría a tener que irme, y, honestamente, ya no quiero seguir saltando de un lugar a otro. Estoy harto de cambiarme, estoy harto de perder amigos y conocidos, si los voy a perder, prefiero que sea por mi propia estupidez para con ellos, que mi propia estupidez para con el establecimiento de turno.

A N T O I N E

PD: Me llegó un mensaje de Javier.

"Lástima, te veías bien"

¿Me perdí de algo?

viernes, octubre 06, 2006

Étoile noir

No, no era un sueño, qué estupidez de mi parte.

Toda esta discusión de mierda partió ayer en el trabajo de filosofía, o más bien, antes del trabajo de filosofía, resulta que los otros dos del grupo se tuvieron que quedar hasta tarde porque uno debía una prueba y la otra chica tenía un drama con inspectoría y no sé qué más, me lo dijeron después, pero no me importa. Entonces, aprovechando la soledad, le dije a Javier que quería hablar con él. Su indiferencia fue abrumadora y la cara de tres metros que me puso se me quedó grabada en la retina. Tratando de alivianar el ambiente le pregunté si quería algo de comer, pero todo lo que hice fue empeorar los ánimos y lo que siguió fue una conversación más o menos así.

Yo: ¿Quieres algo de comer?
Javier: Bueno ¿quieres hablar o quieres comer?
Yo: Perdón, es que pensé que tal vez tenías hambre...
Javier: ¿Acaso quieres que te preste mis cuadernos?
Yo: No... no, bueno, podría ser... no, no.. yo...
Javier: ¿Trabajo de filosofía?
Yo: Tampoco, es sobre la... sobre tu polola.

Hubo un silencio incómodo que aproveché para sentarme a su lado en el sillón grande. Él me miró de muy malas pulgas y se fue a sentar al otro sillón.

Mi paciencia tiene límites, y dichos límites son estrechísimos, así que quien quiera que siga leyendo esta porquería de blog, se lo podrá imaginar.

Yo: ¡¡Hasta cuando cresta me sigues evitando!! Ni siquiera sabes lo que pasó...
Javier: ¡¡Por favor Antoine!! Es obvio lo que pasó, no necesito ser un genio para entender eso.
Yo: Javier, sabes qué, eres una mierda de persona.

En esta parte de la ahora discusión Javier encontró su parte sarcástica que ni siquiera él sabía que tenía, no recuerdo bien todas las cosas que me dijo, pero por Zeus! como las dijo, no sabía que Javier podía ser tan hiriente, en realidad, no sabía que Javier estaba tan dolido, más que enojado, sentido; y lo que más me impresionó, no sabía que sus palabras me podían hacer tan mal, no tenía ni idea de que tanto me importaba él.

Le echo la culpa a la mala crianza que tuve por lo que hice después, pues en vez de disculparme de una buena vez y tratar de encontrarle el lado suave a Javier, o al menos sacarlo de su lado oscuro, hice que se enojara aún más, le herí el orgullo tanto como pude y cuando por fin le hice perder el poco control que le quedaba, me agarró de la polera con la firme intención de golpearme y lo hizo, qué quieren que les diga, golpea como una niña de 5 años; con mucho sentimiento, pero nada de fuerza, sin embargo, se las arregló para sacarme sangre del labio. A gritos le dije que no era mi culpa que se hubiera metido con la primera mina que lo pescó, que no se asombrara de que haya resultado un verdadero fiasco y que yo nada tenía que ver con que ella, la maldita pelirroja del infierno, sea una psicótica de mierda a la que no le importan los sentimientos de los demás y ahí me jodió, porque reparó en lo obvio, a mi tampoco me importan los sentimientos de los demás.

Después de aquello me quebré, me puse a llorar tan fuerte que creí que me iba a morir, Javier se calmó un poco y se acercó a asegurarse de que en verdad no me estuviese muriendo, espero, a no ser que se haya acercado a asegurarse de que, efectivamente, me estuviese muriendo. Después de varios sollozos lastimeros le bajó la compasión y me puso la mano en el hombro. Yo me agarré de su camisa como un niño que teme perderse entre el gentío y él sólo atinó a tomarme las manos y despegarme de él, entonces, dijo algo que me hizo recobrar la compostura en un santiamén. Lo que más me duele es que eres un imbécil que no puede ver más allá de su nariz.

La llave en la cerradura anunció la llegada de mi señora progenitora y detrás de ella los dos especímenes con quienes debíamos hacer el trabajo, que, al parecer, habían estado tocando el timbre hacía rato y nadie contestaba. Los recién llegados nos quedaron mirando como tratando de adivinar lo que habíamos estado haciendo y, antes de que se formaran una idea errónea, mi vieja les hizo pasar y los invitó a almorzar. Me sentí super incómodo, porque no soy una persona a la que le guste admitir que también es humano y tiene sentimientos. Mis ojos rojos eran innegables, imposibles de esconder y el hilillo de sangre en mi labio tampoco ayudaba mucho que digamos, y entonces salió Javier al rescate.

"Traje lo que necesitamos en un CD, Antoine y tú hacen las cartulinas y tú y yo terminamos los esquemas". No sabía con quien tenía que trabajar, pero tampoco me importaba, silenciosamente me fui al baño a lavarme la cara y arreglarme un poco. No entiendo que se trae Javier entre manos, no entiendo que está pasando, pero sea lo que sea, esto ya nada tiene que ver con la pelirroja.

A N T O I N E

jueves, octubre 05, 2006

Mise à jour

Estoy harto del colegio. Estoy harto de mis compañeros, no, en realidad ellos están hartos de mi y ¡con razón!

Al menos Javier ya no pone cara de querer matarme cada vez que nos encontramos de frente en el salón de clases y eso es muy bueno teniendo en cuenta de que esta tarde nos tenemos que juntar para terminar un proyecto de filosofía que habíamos empezado en el primer semestre. Voy a tener a 3 personitas dando vueltas por mi humilde morada y una de ellas será Javier, las otras dos son inocentes ovejas atrapadas en el medio de una interminable discusión. Ya veo los titulares del mercurio: Muere adolescente por riña sobre una pelirroja. No, no es un titular para el mercurio de Valparaíso y mucho menos el de Santiago, pero algo es algo. Lo importante es que nuestras diferencias no afecten el trabajo, porque necesito desesperadamente que esta nota sea excelente.

Entre otras noticias, estoy enfermo. Odio enfermarme cuando hace calor, pero acá estoy, recién levantándome, con ojeras que me cuelgan hasta el ombligo y un dolor de cabeza que se los encargo. Como no puedo salir de casa nos juntaremos acá a terminar nuestro proyecto, si tan sólo pudiera recordar de que se trataba.

A N T O I N E

domingo, octubre 01, 2006

Rêves cassés

Estoy harto ¡Estoy podrido! de que me digan a todo que no. Estoy hasta más arriba de la coronilla de que cada vez que uno de mis sueños sale inocentemente de mi boca, me golpeen con el "no" de la absoluta imposibilidad, sin siquiera haber reparado en la derrota personal (de ellos, no mía) que significa decir siempre que no a los sueños, independiente de lo que nos digan las probabilidades ¿Acaso uds, señoras hijas de p#ta, no sueñan? ¿No tienen esperanzas? ¿Acaso cuando les preguntaban a los 5 años que querían ser cuando grandes, uds respondían "adulteces" como "quiero ser secretaria en una gran empresa para que mis jefes me humillen, se aprovechen de mi, me hagan propuestas indecentes y todo eso cree la base de mi suicidio prematuro (si es que se le puede decir "prematuro" a morir entradita en arrugas a los 40)", eso respondían? ¿No sería más bien: quiero ser astronauta, médico, arquitecto, princesa?

Fue Gabriela Mistral la primera idiota que nos golpeó con la "innegable" realidad. "Todas íbamos a ser reinas", íbamos, pero no pudimos, no quisimos, no alcanzó la plata, tuve que congelar, me enfermé, me casé, me asaltaron y, la peor, me dijieron que no podía.

Fueron los adultos quienes asentaron las bases para los eternos imposibles y lo más dolorosos y resueltos "no", a veces hasta cuesta creer que alguna vez estos adultos fueron niños con sus propias sueños e ilusiones; cómo se supone que hemos de llegar a algún lado si nadie tiene fe en nosotros y por nosotros. La fe mueve montañas, siempre me dice Javier (bueno, me decía, aún no nos hablamos), y por Zeus que tiene razón, si desde el principio nos hubieran tenido fe habrían más princesas y reinas entre nosotros, no es necesario tener un cetro y una corona de oro en la cabeza para ser de la realeza, sólo basta con poder estar contento con lo que se es y con lo que se tiene, pero como cresta vamos a estar contentos si desde nuestra más tierna infancia nos están truncando los suños y las esperanzas.

Y ya, se acabó, me callo, no tengo nada que decir, que mi imaginación sea esterilizada para así poder convertirme en otra oveja y vivir a gusto entre la familiaridad de la repetición y la estabilidad que el descontento provee.

A N T O I N E

martes, septiembre 19, 2006

Revelación

Estoy mejor, ya dejé de autocompadecerme. Lo de Javier es una lástima, pero se venía venir, de igual manera no quita que soy un idiota, egoísta y pedante, sin embargo ya no quiere decir que voy a arrastrarme hasta Javier por una palabra de cariño o un signo de perdón, soy demasiado arrogante para hacer eso, ya encontraré una manera más digna de arreglar las cosas y explicarme.

Lo que por el momento me molesta un poco es que no habría sido capaz de ver la luz si no me hubiera encontrado con mi ex ayer por la noche. Sí, sí, sí, ya sé que no parece lo mío esto de los pololeos y noviazgos, pero aunque cueste creerlo solía tener pareja y esta dichosa pareja me pateó en vísperas de año nuevo y ¡¡Por Zeus que no me lo merecía!!. Todo fue una gran desengaño y un terrible dolor de cabeza, pero bueno, ya pasó y simplemente no viene al caso, tal vez más adelante cuente un poco más de esto, en la medida de que sea necesario.

Salí a ver como estaban las celebraciones de las fiestas patrias y en una fonda de mala muerte con el vino más rico que he probado en mi vida, le vi, venía de la mano con una chica coquetona y de blusa sugerente. Alex; de todos los lugares, aquél nunca me lo había imaginado, probablemente ella lo había arrastrado hasta allí. No sé que tienen las mujeres, pero te obligan a todo y ni siquiera te dan las gracias, sin embargo uno queda contento igual y se siente chévere de darles en el gusto, para mi que eso es signo de nuestra falta de evolución y del machismo que tenemos encriptado en los genes, pero, una vez más, no viene al caso.

Me divisó a lo lejos y se cortó entero, pero siguió caminando, orgulloso hasta el final. Como yo ya estaba medio-medio, me acerqué sin tapujos y le abrazé, afectado por una amnesia temporal que me borró de la memoria cualquier drama que haya habido entre nosotros. La chica nos quedó mirando como embobada y yo no dudé en presentarme "Hola, soy Antoine... con Alex éramos-" "¡Amigos!", se apresura en agregar él y yo le termino de tapar las mentiras "-exacto, de mi antiguo colegio, aunque ya no sé de cual, me he cambiado tanto..." La niña se excusó y alegó que iba a buscar a las amigas, Alex hizo un ademán de haber comprendido y yo lo aplasté con mis ojos que gritaban "MACABEO". Después nos pusimos al día y hablamos un poco de lo que fue de nosotros después de que rompimos. Nunca tocamos el tema de Javier, sin embargo contamos varias anécdotas del pasado remoto y me di cuenta de algo super importante. Yo no voy a cambiar, no de la noche a la mañana, puedo intentar mejorar, pero nada más, mi carácter es pesado y antipático, no lo puedo evitar, la vida me forjó así, no voy pretender ser alguien más para agradarle a Javier o a quien sea, no quiero terminar como Alex, que tanto cambiar se olvidó de quien era.

Yo sé que no soy la persona más amigable del planeta, pero honestamente, me siento bien siendo el hijo de p#ta que soy, ya tendré otras vidas para mejorar mi Karma, por el momento absténganse de pedirle peras al olmo.

A N T O I N E

PD: Última vez que posteo ebrio.

domingo, septiembre 17, 2006

Estoy harto de sangrar y no desangrarme

Me duele todo, estoy reventado a más no poder y el asunto de Javier sigue copadísimo, no me quiere ver ni en pintura, pero me lo merezco; esto no es sólo por lo de la pelirroja del infierno, es por todas las otras que le hice antes, triste, pero cierto, tal vez demasiado cierto.

Tiene toda la razón al estar enojado conmigo. No soy, nunca he sido, el mejor amigo de él, parece que siempre estoy jugando en contra de él en vez de con él. Hoy lo vi en el supermercado. Como será que estoy de aburrido que me ofrecí a ayudar con las compras del mes, mi vieja no tuvo que gritarme, ni amenazarme, ni sobornarme, yo solito me ofrecí *suspiro*. Allí estaba él, bien parado, eternamente correcto y erguido, riéndose a sus anchas con una de sus hermanas. No me vio. Me alegro de eso y también me arrepiento; me alegro porque así no le eché a perder el día, ya he hecho suficiente de eso como para toda una vida, pero al mismo tiempo me da lata porque quería que me viera y quería poder disculparme y quería... no sé, que me mirara con esos ojos llenos de vida que tiene él y que me incluyera en sus risotadas. Odio tener que admitirlo, pero Javier me completa, sin él soy sólo un adolescente más, sumido en su nube gris.

Antes de llegar aquí, a esta casa, a esta región, a esta ciudad, a este colegio; yo era un total y completo idiota (todavía lo soy, pero menos que antes). Era el creído, el arrogante y más encima el burlón y el pedante, pero Javier aún así me acogió, quiso ver por sobre todas mis cuitas y no sólo lo hizo si no que además supo ver más allá y logró detectar mis virtudes en medio de toda la mierda que las estaba tapando. Javier me mostró lados de mi que ni siquiera yo conocía. Sacó lo mejor y lo peor de mi para demostrarme que soy un ser humano, que no tengo que ser mejor ni peor que el resto para destacar, sólo tengo que ser yo. Y ¿Qué he hecho yo para retribuirle todo su esfuerzo y paciencia?

Pero no quiero seguir con este tema ahora, da para rato, lo sé, pero no quiero seguir dándole vueltas al asunto y volver a llegar a lo mismo; a la mierda que soy. Sin embargo, esto es lo que le hubiera dicho: Javier, yo sé que no estoy en posición de pedirte esto, pero, si puedes... por favor, ámame cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito.

A N T O I N E

miércoles, septiembre 13, 2006

Protège-moi contre ce que je veux

Siete días, siete putos días.

Ni una palabra.

Demasiados suspiros.

La soledad inmensa.

Llorando en la profundidad de la noche.

Je suis le jouet du destin.

A N T O I N E

miércoles, septiembre 06, 2006

La mato

Esa perra me las va a pagar, lo logró, por fin lo logró, me terminó de joder la existencia y yo caí redondito. Javier está furioso conmigo y en sus ojos puedo ver que también está decepcionado, verdaderamente decepcionado, esa mirada es nueva y me asusta un poco.

Tengo tanta rabia que ni siquiera quiero entrar en grandes detalles al respecto y al mismo tiempo me siento mal por Javier, nadie se merece que la polola le haga algo así, el problema es que él no sabe que es culpa de la pelirroja del infierno, él cree que todo esto es mi culpa. No comprendo porqué esto me tenía que pasar a mi, porqué YO tenía que toparme con esta mina y justo sacarme yo el premiado y lo que es peor, probablemente nunca más me la hubiera topado en mi vida si no fuera porque a su "precioso papito" lo transfirieron y llegó acá. Si lo del karma es en serio, estoy cargado y con deudas hasta el 2020, mínimo. Argh, teléfono...

Ahora vengo un poco más calmado. Era Karen, quiere que la acompañe a buscar un abrigo que se mandó a hacer, me va a pasar a recoger en un rato más, así que, mientras, puedo seguir escribiendo. Supongo que distraerme es escencial para superar todo lo que está ocurriendo.

Estaba en el patio de atrás del colegio, que es uno de los más vacíos por estar cerca de la oficina del director; cuando una cabellera rojiza me sacó de mi estupor. Dijo que tenía que hablar conmigo sobre Javier, que era algo muy importante y tendríamos que poner nuestras diferencias a un lado; se veía muy preocupada y lo único que le faltaba era ponerse a llorar. De alguna manera me convenció; así que nos sentamos en la banca más cercana y le hice una seña para que empezara a hablar. Me dijo que Javier estaba muy extraño, que no hablaba, que andaba muy distraído y siempre que trataba de preguntarle cual era el problema, él evadía a toda costa tener que dar explicaciones; me preguntó si yo sabía algo al respecto. No le mentí, tengo algunas nociones, pero nada concreto, en todo caso no entré en detalles. Al poco rato la conversación se fue moviendo de planos y esferas hasta que me empezó a preguntar qué me pasaba, pues ultimamente también había andado especialmente distraído y callado, dijo que el solo hecho de haber aceptado hablar con ella ya era suficiente como para creer que algo andaba mal. Y sí, en el último tiempo Javier y yo hemos estado tan separados que siento un enorme vacío, pero eso no se lo iba a confesar a ella, así que le ladré algo así como "eso no es de tu incumbencia" y algunos insultos entre medio que no vale la pena reproducir aquí. Ojalá eso hubiera sido el fin de nuestra conversación, pero no, ahora viene la parte fatal, la parte en la que ella vuelve a entrar a mi círculo de "deberían morir dolorosamente", sus palabras me devolvieron, por unos segundos, a mi estupor inicial y para cuando levanté la vista, sus labios estaban peligrosamente cerca de los míos y sin más remedio acabaron de recorrer el trecho que nos separaba y nos dimos un beso, no sé que se apoderó de mi porque, cuando nos separamos, dijo: me lo estás poniendo muy fácil. Y yo, en un arranque de cursilería y estupidez, respondí: bueno, es que soy fácil. Una vez más, desearía que la escena se hubiese detenido antes de que sucediera algo peor, porque créanme, hay cosas peores que besar a la polola de tu mejor amigo y más encima, acto seguido declararte "fácil"; lo peor es cuando la polola de tu mejor amigo se acerca por otro beso y uno tiene un respingo de decencia y moral, reacciona inclinándose para detener a dicha persona y antes de que el pensamiento termine de asentarse, recibe una cachetada feroz seguida del infaltable "¡Maricón!". Sí, la muy perra me pegó apenas Javier apareció a mis espaldas, por lo tanto, a sus ojos, parecía como si yo estuviese "forzando" a su polola, Javier la abrazó y desapareció por donde vino. No tuve el coraje para seguirlo y explicarme.

Esa perra me las va a pagar, especialmente si más que una broma del destino, esto fue planeado por ella.

A N T O I N E

lunes, septiembre 04, 2006

Actualizando

Hoy día estaba aburrido en clases de infromática así que entré a blogger a ver que había de nuevo. Resulta que hay un blogger beta y es mucho más fácil que el anterior, y como yo soy lo menos tecnológico me dediqué toda esa hora de clases a aprender sobre blogger, para poder llegar a la casa listo para hacer los cambios necesarios. Con orgullo puedo decir que sólo me tomó 4 horas actulizarme en el "sistema", descubrí que ahora le puedo poner etiquetas a los posts y luego buscar todos los posts de una misma etiqueta y verlos en una sola página. Haciendo justamente eso, noté de que ya llevo 10 posts en los que hablo de Javier, 10... de 18 (19 con este), no sé que me pasa, bueno, tengo una leve idea, pero prefiero no decirla en voz alta, si no la digo tal vez no se haga realidad; es todo lo contrario de los deseos. Sin embargo, por mucho que desearía romper la tradición, esta no será la excepción.

Las cosas andan raras con Javier, bien raras, como viciadas; y como a mi nadie me conoce por mi paciencia ni mi carisma, se podrán imaginar como nos hemos estado llevando últimamente. Perros y gatos suelen ser más amistosos. Lo que me da rabia es que por mucho que yo quiera decirle "gracias Javi, te quiero mucho, eres mi mejor amigo", lo único que me salen son frases burlonas y antipáticas que ni siquiera quiero reproducir. Javier, al igual que yo, intenta esconder sus sentimientos, siempre trata de ponerse su mejor cara de amabilidad; él, el eterno amistoso; él, el de la sonrisa; pero yo sé mejor que eso, en el tiempo que lo conozco, que no es mucho, he aprendido a diferenciar sus máscaras de su real "yo", he aprendido a captar al vuelo la fracción de segundo que hay entre su alegría y su "alegría", he aprendido a verlo, a verlo en realidad; pero lo que no he aprendido aún es a cerrar mi enorme bocaza y tragarme los comentarios sarcásticos e hirientes que digo sin siquiera darme por enterado. No es hasta que noto un leve dejo de tristeza en Javi y comienzo a repasar mis palabras que me doy cuenta de lo que estoy haciendo. A veces deseo tan fuertemente disculparme y no puedo, las palabras no salen, se quedan a medio camino y fallecen en el silencio. Soy un idiota por dejar que mi orgullo se interponga ante todo. No hay peor idiota que aquel que no quiera cambiar.

A N T O I N E

sábado, septiembre 02, 2006

Casse-toi!

Javier me tiene podrido!! A él y a su relación de mierda ya no los aguanto. Cada cinco segundos es ella, con ella salió a comer, ella lo comprende y todo le recuerda a ella. Pues Javier, sólo porque sé que nunca vas a pasar por acá; déjame decirte que estoy harto de ti hablando de ella!! Por fin tengo un respiro de la pelirroja del infierno y en cambio, en vez de poder disfrutar la paz y la tranquilidad, te tengo a ti babeándote por ella todo el día!!

"Pero véle el lado amable" diría una conocida, ja! a la mierda el lado amable, esto de amable tiene poco, que la pelirroja me joda, pero quiero a Javier de vuelta!

A N T O I N E